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Si oras con fe, lo que pides vendrá

Dios no bendice envidiosos, orgullosos, prepotentes, arrogantes. Algunos piensan que el orgullo puede mucho, pero realmente es la humildad la que puede todo. Pide en oración, habla con tu Padre, aprovecha el hermoso regalo de la intimidad con Dios. Jesús dijo que pidiéramos, ¿por qué te niegas a aceptarlo? Al pedir, reconoces que solo Él puede sustentarte, le das honra y gloria y te sometes, eso es justo lo que debemos hacer.


Dios no puede ser
burlado
, todo lo que el hombre sembrare
eso también segará. 
(Gálatas 6:7).
quieres tener una buena
cosecha tendrás que hacer una buena siembra. La
pregunta es: ¿Qué estoy sembrando? Hay muchas
personas que creen que están sembrando bien
pero que están cosechando mal, pero eso es una
contradicción, en la Biblia no existe este concepto.
Hay cristianos y no cristianos que dicen: “¿De qué
me sirve haber sido fiel?” “¡Esto me pasa por
haber sido bueno!” La Biblia asegura que si tú
haces las cosas bien te irá bien; es lógico por
demás que si piensas bien, te irá bien, que si
hablas y haces cosas bien te irá bien. ¡Si plantas
tomates cosecharás tomates!
¡No tengas ninguna duda! Hay leyes de la siembra
y la cosecha, y el apóstol Pablo asegura que todo
lo que siembres vas a cosechar. Supongamos que
tienes ganas de sembrar golpes, te vas a la plaza
y agarras a golpes a todos los que te encuentras;
el apóstol Pablo dice que con seguridad vas a
cosechar lo mismo que estás sembrando.
Hay otras enseñanzas en la Biblia; no solamente
vas a cosechar lo que estás sembrando, sino que
recibirás multiplicado porque la cosecha siempre
será más grande que la siembra, así es que si tú
das veinte puñetazos cosecharás doscientos.
Son increíbles las enseñanzas que hay en la Biblia
acerca de la semilla, del sembrador, de la siembra
y de la cosecha. Juan 12: 24 y 25 dice: “24De
cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo
no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si
muere, lleva mucho fruto. 25El que ama su vida, la
perderá; y el que aborrece su vida en este mundo,
para vida eterna la guardará”.
¿Tú crees que Jesús enseñaba acerca de
agricultura? ¡No! Jesús estaba haciendo de su
propia vida, una semilla y en este pasaje nos dice
que cada una de nuestras vidas debe ser una
semilla. Hay una realidad asombrosa en el mundo
natural que no nos causa asombro porque es tan
común verlo y que suceda, pero sin embargo la
razón no nos ayuda a entender que en el mundo
espiritual también sucede lo mismo y que vale la
pena que la semilla caiga a tierra y muera porque
solamente de esa manera la semilla traerá fruto
abundante y Jesús dijo eso de su propia vida. En
el pasaje bíblico que leímos, un versículo antes,
Jesús dijo: “La hora ha llegado”. Él supo por una
señal que le dieron sus discípulos, que había
llegado la hora de ser glorificado; éstos le dijeron:
“Maestro, unos griegos quieren conocerte” y Jesús
respondió: “Ha llegado la hora para que el Hijo del
Hombre sea glorificado” y agrega: “24De cierto, de
cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en
la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva
mucho fruto” (Juan 12:24). Se refería a que había
llegado la hora de que Él entregue su vida. A
continuación dice: “25El que ama su vida, la
perderá; y el que aborrece su vida en este mundo,
para vida eterna la guardará” (Juan 12:25). Hay
una versión de la Biblia que señala: “el que odia
su vida”. ¿Qué significa amar nuestra vida y qué
significa aborrecer u odiar nuestra vida? Si amas
demasiado el grano de trigo no lo vas a sembrar,
¿y qué pasará? ¡La semillita quedará sola! Muchos
de nosotros hemos hecho en la escuela primaria
un germinador; para los que no saben de esto,
pones en el interior de un frasquito o un vaso, un
papel secante absorbente y adentro pones algodón
y entre el papel secante y el vidrio colocas la
semillita, entonces humedeces todo y al hacerlo la
semilla comienza a hincharse y se rompe; yo no
se si has observado bien el germinador, yo soy
una persona que mete la nariz en todas partes así
que le metí la nariz al germinador y salió un olor a
podrido tremendo, y eso porque la semilla se
hincha, se revienta y se pudre y parece ser que la
misma pudrición de la cáscara de esa semilla
sirve de abono para darle vida a la nueva planta
que va a nacer. ¡Qué cosa más extraordinaria!
Pero más extraordinario es que Jesús dijo que con
nuestra vida es igual. ¡Tu vida se tiene que pudrir,
tiene que morir! Y Jesús fue muy gráfico porque
fue a la cruz y murió. ¡Él sabía que si moría
llevaría muchos hijos al reino de Dios! semilla debe caer en tierra y debe morir; la
primera ley de la cosecha pues, es que la semilla
debe ser sembrada. “¡Qué linda la semillita! ¡La
voy a guardar!” ¡Nunca vas a cosechar esa
La semillita que tienes guardada! Mientras más ames
la semilla peor, así que no la ames.
La semilla tiene que
perecer, tiene que pudrirse. Leímos recién: 
24Decierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo
no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si
muere, lleva mucho fruto”.

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