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Dios te sostiene

Solamente reposa, descansa, espera y CONFIA en TU Señor ÉL hará todo por ti y por mi ,dale tus cargas....




Cuando caiga, no quedará derribado, porque el SEÑOR sostiene su mano.

No tenemos porqué preocuparnos o angustiarnos, podemos echar nuestras cargas sobre el Señor.

¿Oras en ocasiones por un problema sin obtener aparentes resultados? Las oraciones no contestadas son generalmente debidas a que no oramos de acuerdo con la Palabra de Dios.

Hay veces cuando tenemos que orar la oración de comisión, o dedicación. Pedro se refirió a esta clase de oración al decir, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:7).

Creo que la traducción de la Biblia Amplificada en inglés trae más iluminación y entendimiento a este versículo. Dice así:

“Echando toda vuestra ansiedad —todas vuestras preocupaciones, vuestros desvelos, una vez por todas —sobre él; porque él tiene cuidado de vosotros con afecto, y se ocupa de vosotros con vigilancia.”

Qué maravilloso es el poder echar nuestras ansiedades sobre el Señor en oración.

Si la gente hiciera esta oración de comisión (encargo, delegación), esto eliminaría algunas de las cosas por las que oran.

Las oraciones de algunos no son contestadas porque no hacen lo que Dios dijo que había que hacer con los cuidados, ansiedades, preocupaciones e inquietudes.
No servirá de nada el orar sobre las ansiedades a no ser que hagas lo que Dios te dice que hagas con ellas.

Algunos cristianos parecen satisfechos con sólo pensar que Dios conoce y entiende todos sus problemas —pero aún se adhieren a sus ansiedades.

Por lo tanto, no reciben liberación.
No es suficiente el saber que El entiende y está interesado.
Debemos continuar y hacer lo que Él dice que hagamos si queremos liberación de nuestros problemas.
Echa todas tus ansiedades, todas tus preocupaciones sobre El, porque El tiene cuidado de ti.
Esta es la oración de comisión (encargo, delegación), la oración de echar o rodar nuestras ansiedades y cargas sobre El.

Una escritura en los Salmos puede ayudarnos a ver con mayor claridad lo que Pedro esta diciendo aquí. “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” (Salmo 37:5).

El margen en la versión King James dice, “Rueda tu camino sobre el Señor.” Encomienda, echa, rueda tu carga sobre el Señor. Él no te la va a quitar, tú tienes que entregársela.

Algunos dicen: “Ore para que el Señor alivie esta carga.” Él no lo va a hacer, Él no quiere solamente aliviar nuestra carga, Él quiere llevarla toda.

Pero hay una parte vital que nosotros hemos de desempeñar. Es la oración de comisión (Encargo, delegación): Dios no quiere que sus hijos se preocupen, que estén llenos de ansiedad o cargados con los cuidados de la vida, pero hay algo que debes hacer. En una frase imperativa, como éstas:

1 Pedro 5:7 “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”
Salmos 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”
Se entiende que el sujeto es “tú”. El Señor dijo, “(Tu) echa toda ansiedad sobre él..,” “(Tu) encomienda al Señor tu camino…”

Nosotros debemos hacer nuestra parte, debemos obedecer al Señor, antes de que Él pueda ayudarnos.

Debemos soltarnos de nuestro problema antes de que El pueda hacerse cargo de él.Esta es una proposición que se hace sólo una vez — No es algo que se hace cada día.
Cuando en verdad echamos nuestras ansiedades sobre él, cuando en realidad encomendamos al Señor nuestro camino, ya no lo tenemos nosotros.
Nos hemos desecho de aquello. No está más en nuestras manos, pero en las de Él.
 Hay tanto que el Señor habría hecho por nosotros, pero no le hemos dejado.

Puede que hayamos sido sinceros y honestos en nuestras oraciones sobre algunos asuntos, pero no vimos respuestas a nuestras oraciones porque no vinimos de acuerdo a Sus reglas, de acuerdo son Sus leyes que gobiernan la operación de la oración.
No hicimos lo que Él nos dijo que hiciéramos, sin embargo nos preguntamos por quéEl no hizo ciertas cosas por nosotros.
Algunas veces hemos traído nuestras cargas al altar de oración.
Hemos orado y orado y orado y orado sobre ello.
Luego nos hemos levantado para irnos, hemos recogido la carga que habíamos puesto en el altar, y nos la hemos llevado a casa con nosotros.
También hay quienes en verdad quieren deshacerse de sus problemas.

Oh, afirman, a veces bastante fuertemente, que quieren hacerlo.
Pero en realidad no lo hacen; pues si lo hiciesen, no tendrían ningún motivo para que la gente les tuviera pena.
No tendrían motivo para quejarse. Casi tendrían que parar toda su conversación.
 La Futilidad (pequeñez, insignificancia) De La Preocupación

 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

 Mateo 6:25-27

Jesús estaba diciendo en este pasaje de escritura: “¿Quién de vosotros por preocuparse y estar ansioso va a cambiar algo?”

Todos sabemos que la preocupación es como una mecedora —te mantiene ocupado, pero no te lleva a ningún sitio.
El evangelio de Lucas relata la misma porción de escritura diciendo: “Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida…” (Lucas 12:22). Otra traducción de este versículo dice, “No estéis ansiosos por el día de mañana.”

Desde luego, tenemos que planear y preparar para mañana. Tenemos que hacer ciertas provisiones para el futuro.

Pero lo que el Señor nos está enseñando aquí es que El no quiere que estemos llenos de ansiedad y preocupación por el día de mañana.
Podemos decir con el compositor de música cristiana, “No sé sobre el mañana, pero sí sé quién me toma de la mano.” Eso es todo lo que importa.
La Preocupación Inválida La Oración

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:6

La traducción de la Biblia Amplificada de este versículo nos ayudará. Dice: “No os angustiéis o tengáis ninguna ansiedad.”

De nuevo “tú” es el sujeto que se sobreentiende en la frase.
Cuando el Señor dijo, “Por nada estéis afanosos…” En otras palabras, “Vosotros no os angustiéis o tengáis ansiedad acerca de nada.”
Mientras sigas apurado y teniendo ansiedad con respecto a lo que estés orando, invalidas los efectos de tu oración.

No lo has echado sobre el Señor, aun lo tienes tú.
Si tú eres quien lo tienes, El no lo tiene,
Si Él lo tiene, tú no lo tienes.
Mientras sigas preocupándote sobre el problema, acostado pero despierto durante la noche, dando vueltas en la cama, tratando de resolverlo, Él no lo tiene.
Si el estómago se te revuelve cada vez que piensas en ello, y no puedes comer por la preocupación, Él no lo tiene. Tú lo tienes.
Y en realidad todas tus oraciones al respecto no obrarán resultado ya que no has hecho lo que Él ha mandado.
Él ha prometido que “El hará”, pero sólo después que tu hayas encomendado al Señor tu camino.

Cuando echamos nuestras ansiedades sobre el Señor, nosotros ya no las tenemos.
Pero mientras seas tú quien los mantengas, mientras seas tú quien trate de solucionarlos y trate de ayudarle a Él a resolverlos, entonces Él no los tiene. Tú los tienes.
 Cuando los vientos de adversidad soplan, podemos hacer exactamente lo que la Palabra de Dios dice.

No tenemos que angustiarnos o preocuparnos, podemos echar nuestras cargas sobre el Señor.
Si aún no lo has hecho, no habrá momento mejor para hacerlo que ahora mismo para deshacerte de tu problema y dormir en paz esta noche.
Si el diablo trata de traerte un cuadro de ellos, deséchalo de tu mente inmediatamente y di, “No, yo no lo tengo, diablo. Yo no tengo ninguna ansiedad, se las he entregado al Señor y El las tiene.”
 Él se ocupará de ello mientras duermes.

Él nunca se adormece ni duerme (Salmo 121:4). Tú necesitas dormir, pero El no.
“… Pues que a su amado dará Dios el sueño.” (Salmo 127:2).
Tu eres su amado ya que eres acepto en el Amado, el Señor Jesucristo (Efesios 1:6).
Por lo tanto, puedes dormir en paz.
Si en realidad creemos en la Palabra y practicamos la Palabra de Dios, entonces nunca deberíamos preocuparnos.

Si en realidad creemos lo que Jesús dijo, “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” (Juan 14:14), entonces no nos preocuparíamos incluso si al volver a casa nos la encontráramos incendiada.
No nos preocuparíamos y llenaríamos de temor, diríamos, “Gloria a Dios, obtendremos una mejor.”
Este es el lugar donde Dios quiere que estemos. Proponte en el corazón hoy mismo el practicar la Palabra de Dios, el practicar la fe.

Pastor J. Gehez Encinas

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