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Esta será tu marca, a partir de hoy: una mente y un corazón lleno de calma por el amor de Dios. Amén.

Bendito Padre celestial, te ruego me des discernimiento espiritual y me capacites para sentir tu presencia en mi vida de tal manera que cuando me hables yo te escuche, y te obedezca. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.


“Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.”

Sin lugar a dudas Dios tenía un plan definido cuando decidió usar a Felipe, y con ese fin envió un ángel el cual le habló dándole instrucciones claras y precisas. Felipe era un hombre lleno del Espíritu Santo, nos dice la Biblia en Hechos 6:3. Y como su oído espiritual era sensible a la voz del Señor, Felipe oyó y entendió las instrucciones. E inmediatamente obedeció. Al acercarse al eunuco, éste le preguntó acerca de un pasaje del libro de Isaías en el cual el profeta hablaba de la crucifixión de nuestro Señor. Y dice Hechos 8:35 que "entonces Felipe le anunció el evangelio de Jesús." El etíope creyó y fue bautizado. Muchos piensan que a su regreso a su tierra él dio inicio a un avivamiento espiritual en el cual miles y miles de etíopes se convirtieron al evangelio.

¿Puedes tú, al igual que Felipe, oír la voz de Dios cuando él te habla? Si quieres saber cuan bueno es tu oído espiritual, hazte las siguientes preguntas:

1. ¿Cuán buena es mi relación con Dios?
La lectura de la Biblia y la oración diaria nos acercan al Señor, nos llevan a una relación íntima con él y preparan nuestro oído espiritual para escuchar su voz. Dios tiene un mensaje especial para ti cada día. Toma el tiempo necesario para meditar en su Palabra y escuchar lo que tu Padre celestial quiere decirte.

2. ¿Creo yo que Dios quiere hablarme?
Dios anhela comunicarse con sus hijos. De Génesis a Apocalipsis la Biblia nos muestra el deseo del Señor de que conozcamos sus planes y sus instrucciones para llevarlos a cabo. Ciertamente Dios desea hablarte.

3. ¿Tengo algún sentimiento de culpabilidad?
Cuando nos dejamos engañar por Satanás y creemos que no somos dignos de llegarnos ante el Señor, se crea en nosotros una conciencia de culpa que afecta grandemente nuestra relación con Dios. Pero debemos estar seguros de que una vez hemos aceptado a Cristo como nuestro salvador, aun habiendo caído en pecado, nuestro amoroso Padre anhela que nos reconciliemos con él. Así dice 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

4. ¿Estoy demasiado ocupado para pasar tiempo a solas con el Señor?
A Dios le agrada que dediquemos tiempo para él. Aun en los momentos en que más ocupados estamos debemos buscar su presencia antes que cualquier otra cosa. Jesús nos dice en Mateo 6:33: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Jesús se estaba refiriendo a las cosas básicas para nuestra subsistencia, pero todo aquello que en algún momento puede ser causa de preocupación en nuestras vidas está incluido en esta declaración del Señor.

5. ¿He decidido de antemano como quiero que Dios me conteste?
Si este es el caso no vas a escuchar nada que no sea tu propia opinión. Tienes que olvidarte de todo lo que tú crees es lo mejor y buscar ansiosamente la voluntad de Dios.

6. ¿Cómo recibo la crítica y la corrección?
Nuestra tendencia es rechazar al mensajero si no nos gusta lo que nos dice. Entonces cerramos nuestros oídos y no escuchamos nada. Sin embargo muchas veces Dios usa personas para comunicarnos algo. Debemos ser más receptivos a las críticas y sugerencias, y pedirle a Dios que nos ayude a entenderlas.

Analiza cuidadosamente tu respuesta a cada una de las preguntas. Pide a Dios que te ayude a cambiar en las áreas que necesitan cambio. Persiste en la oración y la lectura de la Biblia diariamente. Poco a poco tu oído espiritual irá mejorando, y podrás escuchar la voz de Dios con toda claridad.

ORACION:
Bendito Padre celestial, te ruego me des discernimiento espiritual y me capacites para sentir tu presencia en mi vida de tal manera que cuando me hables yo te escuche, y te obedezca. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

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